| 1 cuota de $32.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.500,00 |
| 2 cuotas de $19.171,75 | Total $38.343,50 | |
| 3 cuotas de $13.075,83 | Total $39.227,50 | |
| 6 cuotas de $7.201,46 | Total $43.208,75 | |
| 9 cuotas de $5.340,83 | Total $48.067,50 | |
| 12 cuotas de $4.373,96 | Total $52.487,50 | |
| 24 cuotas de $3.250,00 | Total $78.000,00 |
| 3 cuotas de $13.848,25 | Total $41.544,75 | |
| 6 cuotas de $7.626,67 | Total $45.760,00 |
| 3 cuotas de $13.992,33 | Total $41.977,00 | |
| 6 cuotas de $7.681,38 | Total $46.088,25 | |
| 9 cuotas de $5.747,81 | Total $51.730,25 | |
| 12 cuotas de $4.707,35 | Total $56.488,25 |
| 18 cuotas de $3.618,88 | Total $65.139,75 |
| 1 cuota de $32.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.500,00 |
| 12 cuotas de $4.397,79 | Total $52.773,50 |
| 3 cuotas de $11.869,00 | Total $35.607,00 | |
| 6 cuotas de $6.393,83 | Total $38.363,00 | |
| 9 cuotas de $5.249,11 | Total $47.242,00 | |
| 18 cuotas de $3.647,22 | Total $65.650,00 |
| 1 cuota de $37.365,25 | Total $37.365,25 | |
| 6 cuotas de $6.929,00 | Total $41.574,00 |
| 3 cuotas de $13.434,41 | Total $40.303,25 | |
| 6 cuotas de $7.668,91 | Total $46.013,50 | |
| 9 cuotas de $5.909,22 | Total $53.183,00 | |
| 12 cuotas de $5.006,89 | Total $60.082,75 | |
| 18 cuotas de $4.170,83 | Total $75.075,00 |
| 1 cuota de $32.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.500,00 |
Número de páginas: 416
ISBN: 9789873831874
Para las ciencias humanas, los mundos campesinos son algo remoto. A pesar de que cada día se vuelve más y más evidente que la vida en la Tierra depende, precisamente, de lo que suceda “en la tierra”, se sigue situando esos mundos en el pasado y en un afuera del pensamiento, una terra incognita. Paradójicamente, la vida campesina es “pensada” por cientistas que no trabajan los suelos, pues, según parece, esa vida no puede “pensarse a sí misma”, desde las prácticas conjuntas y las voces humanas y vegetales que habitan los campos.
Esta exclusión, necesaria para conservar el paradigma de la Economía y la Producción, viene de lejos: fisiócratas, liberales y marxistas han discriminado ontológicamente a las plantas a lo largo de la historia, habilitando una distancia que permitió explotarlas mejor.
Este libro se propone rastrear y combatir esa distancia. Pero para ello hace falta “animar” el mundo agrario, atender al hecho de que las plantas son seres sensibles e inteligentes y, por qué no, intuitivos. Desarmando sus propias persistencias teóricas, y entregándose a lo que llama una “etnografía especulativa”, Dusan Kazic descubre que los campesinos y las campesinas animan a las plantas desde siempre, que existe una ecología afectiva que los hace trabajar en conjunto, y que de ese modo emerge un mundo generativo más que productivo, cooperante más que extractivo.
Así, a través de los gestos de recolectar, trasplantar o desmalezar, y de historias contadas por quienes conviven con las plantas, se vislumbra un mundo no idealizado donde hay lugar para amarlas o maldecirlas, comerlas sin por ello retirarles el afecto, cuidarlas y ser cuidados por ellas, disculparse ante el descuido o la fatalidad, abandonarlas y regresar a ellas, sufrir y gozar por y con ellas, vivir y morir junto a ellas. Y seguir fabulando posibles inseparados.
