| 1 cuota de $29.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.900,00 |
| 2 cuotas de $17.638,01 | Total $35.276,02 | |
| 3 cuotas de $12.029,77 | Total $36.089,30 | |
| 6 cuotas de $6.625,34 | Total $39.752,05 | |
| 9 cuotas de $4.913,57 | Total $44.222,10 | |
| 12 cuotas de $4.024,04 | Total $48.288,50 | |
| 24 cuotas de $2.990,00 | Total $71.760,00 |
| 3 cuotas de $12.740,39 | Total $38.221,17 | |
| 6 cuotas de $7.016,53 | Total $42.099,20 |
| 3 cuotas de $12.872,95 | Total $38.618,84 | |
| 6 cuotas de $7.066,87 | Total $42.401,19 | |
| 9 cuotas de $5.287,98 | Total $47.591,83 | |
| 12 cuotas de $4.330,77 | Total $51.969,19 |
| 18 cuotas de $3.329,37 | Total $59.928,57 |
| 1 cuota de $29.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.900,00 |
| 12 cuotas de $4.045,96 | Total $48.551,62 |
| 3 cuotas de $10.919,48 | Total $32.758,44 | |
| 6 cuotas de $5.882,32 | Total $35.293,96 | |
| 9 cuotas de $4.829,18 | Total $43.462,64 | |
| 18 cuotas de $3.355,44 | Total $60.398,00 |
| 1 cuota de $34.376,03 | Total $34.376,03 | |
| 6 cuotas de $6.374,68 | Total $38.248,08 |
| 3 cuotas de $12.359,66 | Total $37.078,99 | |
| 6 cuotas de $7.055,40 | Total $42.332,42 | |
| 9 cuotas de $5.436,48 | Total $48.928,36 | |
| 12 cuotas de $4.606,34 | Total $55.276,13 | |
| 18 cuotas de $3.837,16 | Total $69.069,00 |
| 1 cuota de $29.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $29.900,00 |
Cantidad de Páginas: 112
ISBN: 9789501211030
Vivir juntos es una tarea difícil; por momentos, parece imposible. Necesitamos educar para validar
lo emocional y construir una sensibilidad que reponga lo humano en la convivencia. El abordaje de
las emociones permite mejorar los vínculos porque ayuda a tejer una trama relacional y a
desarrollar la capacidad de “ponerse en el lugar del otro”: aprender a percibir el mundo desde su
perspectiva, sus pensamientos, comprender sus emociones y circunstancias.
Pero la empatía no se limita a conocer lo que le sucede al otro: implica participación e
involucramiento frente al problema o la dificultad que lo afecta. Es un sentimiento cultural que se
forma, y por eso constituye un aprendizaje social que se desarrolla a lo largo de toda la vida,
especialmente en la escuela.
Se trata de una comprensión emocional y cognitiva, porque en la vida escolar no pueden escindirse
los procesos cognitivo-académicos de los socioafectivos. Necesitamos colocar la afectividad en el
centro de la escena educativa. En la escuela se construye un archivo de sentimientos compartidos y
palabras para nombrarlos.
Aprendemos de otros y con otros. Poner palabras a lo que sentimos tiene un efecto reparador.
La apelación es hacia nuestro compromiso como educadores: ¿cómo construir una pedagogía
amorosa? Ninguna aplicación tecnológica puede reemplazar la palabra y el gesto humano del
docente. La escuela puede impulsar revoluciones afectivas con grandes gestos mínimos, porque
somos seres interdependientes y “estamos hechos” para enlazarnos con los demás.
