Envío Gratis a todo el país en copras de más de 40.000! Consultá por envíos en el día el 24 de diciembre
$29.900,00
24 cuotas de $2.990,00
10% de descuento pagando con Transferencia o depósito
Ver más detalles
Envío gratis superando los $39.999,00
No acumulable con otras promociones
¡Agregá este producto y tenés envío gratis!
Entregas para el CP:
Medios de envío
Calcular
No sé mi código postal

Cantidad de Páginas: 112

ISBN: 9789501211030

Vivir juntos es una tarea difícil; por momentos, parece imposible. Necesitamos educar para validar

lo emocional y construir una sensibilidad que reponga lo humano en la convivencia. El abordaje de

las emociones permite mejorar los vínculos porque ayuda a tejer una trama relacional y a

desarrollar la capacidad de “ponerse en el lugar del otro”: aprender a percibir el mundo desde su

perspectiva, sus pensamientos, comprender sus emociones y circunstancias.

Pero la empatía no se limita a conocer lo que le sucede al otro: implica participación e

involucramiento frente al problema o la dificultad que lo afecta. Es un sentimiento cultural que se

forma, y por eso constituye un aprendizaje social que se desarrolla a lo largo de toda la vida,

especialmente en la escuela.

Se trata de una comprensión emocional y cognitiva, porque en la vida escolar no pueden escindirse

los procesos cognitivo-académicos de los socioafectivos. Necesitamos colocar la afectividad en el

centro de la escena educativa. En la escuela se construye un archivo de sentimientos compartidos y

palabras para nombrarlos.

Aprendemos de otros y con otros. Poner palabras a lo que sentimos tiene un efecto reparador.

La apelación es hacia nuestro compromiso como educadores: ¿cómo construir una pedagogía

amorosa? Ninguna aplicación tecnológica puede reemplazar la palabra y el gesto humano del

docente. La escuela puede impulsar revoluciones afectivas con grandes gestos mínimos, porque

somos seres interdependientes y “estamos hechos” para enlazarnos con los demás.