| 1 cuota de $32.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900,00 |
| 2 cuotas de $19.407,71 | Total $38.815,42 | |
| 3 cuotas de $13.236,77 | Total $39.710,30 | |
| 6 cuotas de $7.290,09 | Total $43.740,55 | |
| 9 cuotas de $5.406,57 | Total $48.659,10 | |
| 12 cuotas de $4.427,79 | Total $53.133,50 | |
| 24 cuotas de $3.290,00 | Total $78.960,00 |
| 3 cuotas de $14.018,69 | Total $42.056,07 | |
| 6 cuotas de $7.720,53 | Total $46.323,20 |
| 3 cuotas de $14.164,55 | Total $42.493,64 | |
| 6 cuotas de $7.775,92 | Total $46.655,49 | |
| 9 cuotas de $5.818,55 | Total $52.366,93 | |
| 12 cuotas de $4.765,29 | Total $57.183,49 |
| 18 cuotas de $3.663,42 | Total $65.941,47 |
| 1 cuota de $32.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900,00 |
| 12 cuotas de $4.451,91 | Total $53.423,02 |
| 3 cuotas de $12.015,08 | Total $36.045,24 | |
| 6 cuotas de $6.472,52 | Total $38.835,16 | |
| 9 cuotas de $5.313,71 | Total $47.823,44 | |
| 18 cuotas de $3.692,11 | Total $66.458,00 |
| 1 cuota de $37.825,13 | Total $37.825,13 | |
| 6 cuotas de $7.014,28 | Total $42.085,68 |
| 3 cuotas de $13.599,76 | Total $40.799,29 | |
| 6 cuotas de $7.763,30 | Total $46.579,82 | |
| 9 cuotas de $5.981,95 | Total $53.837,56 | |
| 12 cuotas de $5.068,51 | Total $60.822,23 | |
| 18 cuotas de $4.222,16 | Total $75.999,00 |
| 1 cuota de $32.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900,00 |
Cantidad de Páginas: 112
ISBN: 9789501211030
Vivir juntos es una tarea difícil; por momentos, parece imposible. Necesitamos educar para validar
lo emocional y construir una sensibilidad que reponga lo humano en la convivencia. El abordaje de
las emociones permite mejorar los vínculos porque ayuda a tejer una trama relacional y a
desarrollar la capacidad de “ponerse en el lugar del otro”: aprender a percibir el mundo desde su
perspectiva, sus pensamientos, comprender sus emociones y circunstancias.
Pero la empatía no se limita a conocer lo que le sucede al otro: implica participación e
involucramiento frente al problema o la dificultad que lo afecta. Es un sentimiento cultural que se
forma, y por eso constituye un aprendizaje social que se desarrolla a lo largo de toda la vida,
especialmente en la escuela.
Se trata de una comprensión emocional y cognitiva, porque en la vida escolar no pueden escindirse
los procesos cognitivo-académicos de los socioafectivos. Necesitamos colocar la afectividad en el
centro de la escena educativa. En la escuela se construye un archivo de sentimientos compartidos y
palabras para nombrarlos.
Aprendemos de otros y con otros. Poner palabras a lo que sentimos tiene un efecto reparador.
La apelación es hacia nuestro compromiso como educadores: ¿cómo construir una pedagogía
amorosa? Ninguna aplicación tecnológica puede reemplazar la palabra y el gesto humano del
docente. La escuela puede impulsar revoluciones afectivas con grandes gestos mínimos, porque
somos seres interdependientes y “estamos hechos” para enlazarnos con los demás.
